Formato, interfaz y velocidad de rotación antes que la capacidad
Los mejores discos duros internos de 2026
Un disco mecánico dentro de un sobremesa se compra hoy por volumen y no por velocidad, y la especificación lo refleja. El formato va primero: las unidades de 3,5 pulgadas se llevan las grandes capacidades y quieren una bahía y un cable de alimentación, mientras que las de 2,5 pulgadas caben en un portátil o en una caja pequeña y se quedan muy por debajo del mismo techo. La interfaz es SATA en casi todos los casos, en el mismo conector que las placas base llevan desde hace años. Después la capacidad, y aquí la aritmética merece frase propia: los fabricantes cuentan un terabyte como un billón de bytes, mientras que muchos sistemas operativos muestran la misma unidad en unidades de 1024, así que una unidad etiquetada con una cifra enseña otra más pequeña en pantalla. No ha desaparecido nada; son dos unidades para un solo recuento de bytes, y este sitio publica la cifra que publica el fabricante, en la unidad que emplea el fabricante. La velocidad de rotación parte el estante entre unidades que giran más deprisa y llegan antes a los datos, y unidades que giran más despacio, se calientan menos y consumen menos. El tamaño de la caché suaviza las ráfagas de escritura. Aquello para lo que está especificada la unidad aparece como una carga de trabajo declarada en terabytes al año y como una cifra de MTBF en horas, y ninguna es una vida prometida; la garantía es un tercer plazo, aparte, con sus propias condiciones. Lea también la altura en milímetros si el destino es la bahía de un portátil, y la cifra acústica declarada, porque un disco en una habitación silenciosa se oye cada vez que busca. Comparamos capacidad, formato y altura, interfaz, velocidad de rotación, tamaño de la caché, carga de trabajo declarada, duración de la garantía, MTBF declarado, cifra acústica declarada y consumo en reposo declarado.