Una sola interfaz pone a todas las unidades del estante bajo el mismo techo
Las mejores unidades SSD SATA de 2026
Todas las unidades SSD SATA comparten un mismo techo, y ese es el dato más útil de toda la familia. La interfaz SATA se detiene en seis gigabits por segundo de señalización, que tras la codificación de línea dejan alrededor de medio gigabyte por segundo de carga útil, y prácticamente todas las unidades del estante lo alcanzan. Las cifras secuenciales, por tanto, no separan casi nada, y la comparación tiene que irse a otra parte. El formato va primero: la unidad de 2,5 pulgadas con 7 mm de altura es la corriente y entra en la bahía de un portátil o en un soporte de sobremesa; existen unidades M.2 2280 que funcionan por esta interfaz y son idénticas por fuera a las NVMe, y por eso hay que leer lo que la ranura declara admitir en lugar de darlo por supuesto; mSATA sobrevive en máquinas antiguas. Después la resistencia, donde tres números que se tratan como uno merecen separarse. El TBW declara la escritura para la que está homologada la unidad, en terabytes. El MTBF es una estadística en una población, en horas. La garantía es un periodo comercial que suele terminar en el primero de los dos límites que llegue. Ninguno describe cuánto durará una unidad concreta. La capacidad se publica en unidades decimales y se muestra menor en cuanto el sistema operativo cuenta en unidades de 1024; la cifra que se cita aquí es la del fabricante, en la unidad del fabricante. Por debajo de eso, si la unidad lleva caché DRAM, qué familia de controladora emplea y las IOPS aleatorias declaradas dicen mucho más sobre cómo se siente en uso que el par secuencial. Comparamos capacidad, formato y altura, cifras de lectura y escritura secuenciales declaradas, IOPS aleatorias declaradas, TBW declarado, MTBF declarado, presencia de caché DRAM, familia de controladora y duración de la garantía.