Elija primero el número de bahías, porque es lo que no podrá cambiar
La capacidad se puede revisar en cualquier momento comprando un disco mayor. El número de bahías no: añadir una bahía significa una carcasa nueva y una migración, y las migraciones son el trabajo al que nadie se ofrece.
Una bahía es un sitio donde poner archivos, y cualquier pregunta sobre protección queda por completo fuera de la caja.
Dos bahías pueden llevar dos volúmenes independientes o un volumen en espejo, que da la capacidad de un disco y mantiene el volumen legible cuando falla el otro. La UGREEN NASync DH2300, 199,99 € en Amazon.es el 26 de octubre de 2026, y la ASUSTOR Drivestor 2 Lite, 228,44 €, son de dos bahías y se venden sin discos.
Cuatro bahías en adelante es donde la redundancia distribuida empieza a tener sentido, porque renunciar a la capacidad de un disco cuesta proporcionalmente menos cuantos más haya. Es también donde la carcasa se vuelve audible. La TerraMaster F4-425, cuatro bahías, costaba 459,99 €, y su anuncio declara 21 dB(A); la QNAP TS-464, 698,30 € envío incluido, tiene un anuncio de Amazon.es cuyas tres viñetas no describen el producto.
Cuando la carcasa lo permita, cómprela vacía y llénela con el tiempo. Una bahía libre es un camino de mejora; una carcasa llena el día que llega es una migración con fecha puesta.
Tenga claro para qué sirve la redundancia
Aquí este sitio no se anda con rodeos.
Un nivel de redundancia (RAID) compra continuidad: el volumen sobrevive al fallo de un disco, y ese disco se sustituye sin parar. Eso vale la pena y es lo que la función se diseñó para entregar.
No hace nada ante los sucesos que alcanzan a todos los discos a la vez: un archivo borrado, una carpeta sobrescrita por una aplicación o por una sincronización en el sentido equivocado, un ransomware que cifra lo que su cuenta alcanza, una subida de tensión, un robo, un incendio. Tampoco ayuda si la propia carcasa falla de una manera que deje el conjunto ilegible fuera de esa máquina.
Así que la carcasa y las copias son dos compras, no una. Lo que la carcasa sí puede aportar a la segunda son las instantáneas o el control de versiones de archivo, que conservan estados anteriores de un archivo y son la función que recupera algo sobrescrito. Compruebe si la carcasa las ofrece, hasta dónde llegan hacia atrás y cuánto espacio necesitan. El anuncio de la ASUSTOR menciona las instantáneas Btrfs.
El programa es lo que va a usar a diario
Dos carcasas con material idéntico son productos distintos si su programa difiere, y para un primer NAS el programa es la mayor parte de la experiencia.
Mire cómo se crean recursos compartidos y usuarios, porque una casa con varias personas necesita más de una cuenta y una manera sensata de decidir quién ve qué. Mire las aplicaciones móviles y de escritorio, en particular si las fotografías de los teléfonos pueden entrar solas, ya que ese es el trabajo que convierte una carcasa de curiosidad en infraestructura.
Mire las instantáneas, lo que el fabricante publica sobre su política de actualizaciones, y si la unidad puede copiarse a otro sitio con un calendario —una unidad externa, otra carcasa, un servicio remoto— porque es el mecanismo que usará su rutina de copias.
Y mire qué pasa si la carcasa se avería: si los discos pueden leerse en otro aparato de la misma familia, y qué documenta el fabricante al respecto.
Puertos, procesadores y el techo de una transferencia
El puerto de red es el techo de todo lo que la carcasa sirve. Una toma Gigabit es el caso corriente y atiende a una casa con holgura; una más rápida importa cuando el ordenador del otro extremo también puede aprovecharla y los discos de dentro sostenerla. La Synology DS225+, 402,20 € envío incluido, lleva una toma de 2,5 GbE y otra de 1 GbE; la TerraMaster, una de 2,5 GbE; la UGREEN y la ASUSTOR, una de 1 GbE.
El procesador y la memoria deciden lo que la unidad puede hacer más allá de servir archivos: varias personas a la vez, contenidos tratados al vuelo, contenedores o aplicaciones. Un primer NAS usado como almacenamiento compartido les pide muy poco; uno que acaba siendo el servidor multimedia de la casa les pide mucho. La Synology publica un Celeron J4125 de cuatro núcleos y 2 GB ampliables a 6 GB; la ASUSTOR, un Realtek de cuatro núcleos y 1 GB; la UGREEN no publica ni procesador ni memoria.
La ampliación merece un vistazo: un zócalo M.2 para un SSD que sostenga la parte pequeña y ocupada de la carga, o un puerto USB para un disco de copia.
El ruido y el calor deciden dónde puede estar
Una carcasa de varias bahías con discos mecánicos hace ruido: un ventilador, y los propios discos buscando. En un armario o en un lavadero eso da igual. En un dormitorio o un despacho es la especificación que lamentará haber ignorado.
Lea lo que el fabricante publica sobre el ventilador y la holgura que necesita alrededor. Elija después una posición que cumpla la holgura y no una que cumpla con los muebles.
La capacidad, al final, y en la unidad de medida del fabricante
Una vez decididas las bahías, el tamaño de los discos es la parte fácil. Compre para la colección más el crecimiento, deje margen en vez de planear tener los discos casi llenos, y recuerde que un sistema que muestra en unidades de 1024 enseña una cifra menor que la impresa en el disco. Las dos describen el mismo disco; compare en una sola unidad de medida y planifique con la cifra del fabricante.
Los precios citados en este texto se leyeron el 26 de octubre de 2026. El precio en directo está en lo alto de la página.